El necesario encuentro

El necesario encuentro

Max Sancho

publicado 04/19/2017

En Cuba había soñado yo con estos personales viajes a donde nacen las mejores ideas. Había añorado tener momentos de montaña, de bosque y parajes asombrosamente bellos; nunca pude viajar en condiciones a ningún sitio, cualquier aventura resultaba demasiado costosa para mi humilde bolsillo. Luego de vivir por casi dos años en Estados Unidos tengo la posibilidad de hacer turismo de montaña, pero no un turismo cualquiera, me dan la posibilidad de vivir por unos días en una casa rodeada de un bosque de sueños, de película. El silencio es tanto que converso a ratos con “Meathead”, el fiel bulldog inglés de mis amigos y nos acompañamos en el sueño profundo después de cada comida. Son días de pensamientos y reflexiones, días de poner a la mesa las ideas más descabelladas. Y a pesar de tener que viajar por más tiempo hacía y desde el trabajo, siento que en el bosque las horas pasan más lentas entre el aire y el vaivén de los árboles llenos de ardillas.


Hoy he tenido un día totalmente libre; y libre en toda extensión de su significado. He pensado en las cosas que he tenido que vivir y en las cosas que aún me faltan por experimentar. He soñado mirando el verde majestuoso y puro que me rodea y he decidido que seguiré luchando por mis ideas aunque el mundo entero me diga que estoy equivocado.


Mirar hacia el pasado y recordar con dolor la gente que se ha ido, pensar en mi abuela y sus miedos a las ranas, encausar los errores que desde mi han separado mi persona de tantas otras; reconocerme culpable de muchas cosas, revivir momentos de felicidad, pensar. A eso he dedicado estás horas en el bosque.


Cuando regrese a mi apartamento en medio de la ciudad, rodeado de autos y gentes, intentaré traspolar mis sentidos a este oasis de paz y respiraré profundo para sentir que colgado en este banco de madera rústica puedo sentir nuevamente el silencio de la vida!!

Vivimos encerrados en nuestros mundos a pesar de vivir ya fuera de la isla maldita que nos confinó a tantos encierros mentales. A pesar de esa libertad no podemos disfrutar el mundo, porque nos pasamos las horas trabajando y al llegar a casa tenemos que “descansar” haciendo todo lo que a diario hacemos para preparar el siguiente día de trabajo. He decidido no vivir mi vida nunca más de ese modo, el campo ha detenido al tiempo y me lo ha regalado envuelto en oportunidad.


Voy a dedicar un rato de mi vida a pensar en nada, a mirar cosas tontas y sinsentido, a reírme como niño de las diabluras de otros. Demasiadas horas pasó al día siendo serio, volveré a ser niño y jugaré con mis dedos a tejer ilusiones.


He pensado lo ingrato que he sido con la vida, de joven soñaba con una computadora mientras perdía las uñas tecleando en mi vieja y sucia máquina de escribir alemana, mientras creaba historias soñaba con sentarme en el bosque y escribir de mis vivencias, me he traicionado como joven, hoy tengo todas las condiciones para hacerlo y empleo mi tiempo en mil cosas que nadie recordará, que incluso yo olvidare mañana. Por eso he decidido escribir y seguir creando memorias de mi vida, recuerdos de mi paso por una existencia efímera, porque aunque pensemos durar para siempre solo duramos menos de 87 años y solo pocos alcanzan los 90.


¿Entonces por qué tanta amargura? ¿Que derecho tengo yo de robarme el tiempo de hacer lo que me gusta? Soy un ser que va mirando a los demás y aprendiendo de su comportamiento, admiro mucho el estilo de vida Americano, el estilo de vida que decidi asumir cuando elegí este puerto como destino de mi barco. Aquí todos viven trabajando, pero todos viven disfrutando su trabajo, la vida me ha puesto en el sitio perfecto, no me niego al cambio, quizá mañana despierte viviendo en Australia, nadie sabe, pero mientras este aquí haré una oda a los sentidos y pronunciaré mi nombre de manera rara, vivo en América, sueño en América, construyo porvenir en esta tierra de grandes historias.


Trabajaré siempre por mis sueños; por ser mejor, por salir adelante y ayudar a los míos. En estos días voy encontrando mi misión en la tierra, una que me fue asignada por alguien superior, llámese Dios, Karma o Energía Universal… mi responsabilidad es asumir ese destino y vivirlo ejemplarmente, hasta el día en que mis ojos se fundan en un abrazo sin final con tanto verde.

Sobre Boris Sancho


(Guanabacoa, Abril de 1988) blogger cubano radicado en Nashville, TN USA.


"Aprendi que viajar no solo libera de las cadenas que crean las fronteras... libera tambien de las cadenas mentales que cada dia vamos creando para justificar nuestra propia realidad".

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Max Sancho

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